Una visita a Leciñena

 

Una visita a Leciñena

A tan solo 25 kilómetros de Zaragoza, Leciñena se sitúa en el piedemonte de la Sierra de Alcubierre, enmarcado por campos de cereal y suave relieve.

El casco urbano de Leciñena se extiende sobre una superficie prácticamente plana, sobresaliendo del caserío el sólido volumen de la iglesia parroquial. Podemos tomar este referente visual para iniciar nuestra visita. La iglesia de La Asunción se construyó en la segunda mitad del siglo XVI en piedra caliza. Es un ejemplo típico de iglesia de planta de salón, construida con tres naves de igual altura separadas por columnas de capitel jónico, al estilo del renacimiento aragonés.

Anexo a la parroquial, el Parque de Europa, lugar de asueto para niños y mayores, donde sentarse tranquilamente a la sombra de los árboles mientras los pequeños disfrutan con los juegos infantiles. La calle Mayor nos permite llegar hasta la Plaza de la Autonomía, donde se ubica el Ayuntamiento. En este recorrido y en las bocacalles próximas el visitante encontrará la mayoría de las tiendas y bares. En una de esas calles, la C/ Sancho se encontraba la casa natal del pintor Francisco Marín Bagüés. Hoy una placa sobre la fachada moderna recuerda el lugar. También son significativas las fachadas protegidas por su interés ambiental en C/ Gimeno y C/ Coso. Si por el contrario se pasea por la calle Pesquera llegaremos a la plaza de El Plegadero, muy concurrida las tarde-noches de verano. Desde el Plegadero podemos iniciar un recorrido naturalista por el Siscal o por Valsalada, dos extensos carrizales en los que es posible divisar una curiosa variedad de flora y fauna vinculada a zonas encharcadas, imagen bien alejada de la estampa tópica monegrina.

Junto a la carretera, entrando desde Zaragoza, el recinto deportivo de las piscinas, que incluye pistas de tenis, frontón, baloncesto y petanca, cobra vida al llegar el buen tiempo. El próximo campo de fútbol, y el pabellón polideportivo, en la calle Marín Bagüés, completan la oferta de instalaciones deportivas.

Las tres HuegaSi continuamos desde el pabellón camino arriba podemos completar un recorrido etno-cultural muy interesante que comienza con los restos de los hornos del molino de yeso, continúa en la Balsa del Camino, hoy acondicionada como zona verde, y siguiendo por el camino que lleva al Santuario de la Virgen de Magallón nos ofrece una inmejorable vista sobre la comarca y el valle del Ebro.

Además del Santuario podremos apreciar las ruinas de tres pequeños oratorios, dedicados a San José, San Juan Bautista y San Juan Evangelista, los pilones que perduran del recorrido procesional, el gran algibe del santuario o los restos de la nevera medieval contigua a este edificio. Si somos personas observadoras apreciaremos cómo se mantiene en la actualidad el cultivo abancalado para disminuir los efectos de las tormentas, localizaremos un hornete de yeso reconstruido hace pocos años, apreciaremos la vegetación esteparia que subsiste en los cerros, descubriremos la loma agrietada como consecuencia del hundimiento del subsuelo y veremos los intentos de reforestación de estos áridos montes.

La carretera A-129 nos permite visitar "Las tres Huegas", conjunto de trincheras e instalaciones militares del ejército nacional que han sido parcialmente restauradas y dotadas con paneles informativos. Y es que los cortados y barrancos de la Sierra de Alcubierre fueron escenario de uno de los frentes más duraderos de la Guerra Civil. Esta visita puede continuar al otro lado de la carretera, ya en el término municipal de Alcubierre, donde podemos visitar la "Loma Orwell".