Ruta etno-cultural

 

Ruta

Los restos del antiguo molino de yeso, pendientes de un trabajo de consolidación, son el punto de partida de una ruta etnográfica y cultural que lleva hasta el Santuario de Nª Sª de Magallón, e incluye la Balsa del Camino, el hornete reconstruido en la subida al Santuario, la Senda Alta al Santuario, con los restos de las ermitas de San Juan Bautista, San Juan Evangelista y San José, los pilones procesionales al Santuario, y el propio Santuario, incluyendo el aljibe de 1570 y el pozo de hielo.

El Molino y los Hornos de Yeso

En la sociedad preindustrial, en la que primaba especialmente la autosuficiencia y el consumo de los bienes que el entorno proporcionaba, un material básico de construcción fue el yeso producido in situ, a partir de la abundante piedra de este material que se puede extraer del suelo. Se calcinaba en unos hornos artesanales, denominados localmente “hornetes". Posteriormente la piedra cocida se trituraba, primero machacándola con mallos, y posteriormente pisándola repetidamente con rodillos tirados por caballerías. Se separaba el yeso en polvo de las granzas o granos no pulverizados. El yeso en polvo se usaría posteriormente en construcción, pues al mezclarlo con agua forma una masa útil para trabar ladrillo, piedra, maderos, etc. Los granos eran el material de rechazo, que podía extenderse en los suelos de cuadras, caminos o pajares, usándolo a modo de gravilla.

Un paso adelante en la fabricación del yeso, ya en el siglo XX pero previo a la implantación de grandes fábricas, fue la construcción de hornos y molinos de gran capacidad, de los que fue un buen ejemplo el que se construyó en Leciñena, en la partida conocida como Los Tapiales, y del que actualmente subsisten los hornos en mediano estado de conservación, así como restos del almacén y del edificio de molienda. Los hornos multiplicaban la capacidad de cocción de los primitivos hornetes, y la molienda se hacía dentro del edificio. Es un objetivo del Ayuntamiento la consolidación de los restos más significativos, y su integración en una zona verde.

Balsa del camino

Una balsa es una pequeña cuenca receptora de agua de lluvia, con forma aproximadamente circular. El agua de lluvia se usaba para cubrir todas las necesidades de los habitantes de estos territorios alejados de los ríos: agua para beber personas y animales, para lavar, para cocinar, para todos los usos necesarios, eso sí, sin desperdiciar una sola gota. Estos puntos de agua eran vitales igualmente para la fauna silvestre en un territorio tan árido como éste.

Una de las balsas de mayor tamaño en Leciñena era esta denominada del Camino. Su nombre deriva probablemente de ubicarse junto al Camino Cabalgantes, uno de los caminos más transitados en el pasado cuando no existía la carretera.

A finales del siglo XX la Balsa estaba en desuso. El escorredero y el barranco habían perdido gran parte de su capacidad de captación de agua. El terrero de la balsa era un montón de escombros, basuras y chatarra. Hacia 1992 un grupo de jubilados comenzó a limpiarlo, plantar árboles y cuidarlo. Muchos vecinos colaboraron. Hoy es una zona arbolada y limpia.

La senda alta

Alternativamente al camino de acceso al Santuario existe la llamada Senda Alta, que discurre por los montes que separan el pueblo del Santuario. En el invierno de 2006 - 2007 el Ayuntamiento de Leciñena invirtió en esta senda para potenciar su carácter peatonal y disuadir su uso por motos y quads que a veces transitaban por ella, con la degradación consiguiente de la senda y del monte.

El Hornete Reconstruido

A menos de medio kilómetro de la Balsa del Camino, un grupo de vecinos reconstruyó artesanalmente hace pocos años un hornete de yeso, dejándolo tal como se preparaba para iniciar la cocción de la piedra.

Los Pilones Procesionales

A lo largo del camino al Santuario existieron pilones procesionales, uno por cada estación de la procesión. Actualmente subsisten tres, uno de ellos completamente reconstruido, es el punto de descanso de las procesiones que todavía actualmente se hacen al Santuario el 15 de marzo y el 8 de septiembre cada año.

Oratorios/Ermitas de San Juan Bautista, San Juan Evangelista y San José

En los montes próximos al Santuario hubo hasta cinco oratorios, dedicados a San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San José, San Jerónimo y San Onofre. De ellos subsisten las ruinas de los tres primeros, y es objetivo del Ayuntamiento, para los próximos años consolidar tales ruinas y reconstruirlas parcialmente. El acceso a todas ellas es peatonal, dado que se encuentran en pleno monte.

Santuario de Nuestra Señora de Magallón

De origen medieval, el Santuario de la Virgen de Magallón creció a la par que la devoción a esta imagen, acondicionándose una hospedería con sus habitaciones, cocinas, comedor, bodegas, y todo lo preciso para dar cobijo a los numerosos visitantes que acudían a este importante centro de devoción mariana. Así, fue sucesivamente ampliado en los siglos XVI, XVII y XVIII y es en esta época cuando alcanzó su mayor prosperidad y popularidad.

Hoy se puede visitar la capilla, a la que se accede desde la escalera principal reconstruida sobre los restos de la obra de Josef de Yarza; desde la escalera puede contemplarse la cripta del pastor (pendiente de restauración) y por el claustro o por las escaleras interiores se puede acceder a la sala Magallón y a la sala de Cereros.

El edificio sufrió graves daños en las guerras de la Independencia y Civil, siendo reparado con escasos recursos y manteniéndose su uso devocional. No obstante su estado fue deteriorándose con los años, hasta amenazar ruina hacia 1990.

En 1993, comenzó su recuperación gracias al esfuerzo de los vecinos de la localidad y del Ayuntamiento, y con la colaboración asimismo de Gobierno de Aragón y Diputación Provincial de Zaragoza. El propietario del edificio es la Fundación Santuario de Nª Sª de Magallón, cuyo patronato está compuesto por el Ayuntamiento y la Parroquia. Además de los actos religiosos, acoge actividades culturales y sociales, y parte de sus dependencias están destinadas a albergue.

En sus proximidades se encuentran el gran aljibe y los restos del pozo de hielo o nevera del santuario.