Climatología y naturaleza

 

Naturaleza

paisajeMonegros nos ofrece un paisaje singular, único en Europa, con una flora y fauna repletas de especies endémicas. En los alrededores de Leciñena predominan los yesos, si bien también aparecen capas de buro, areniscas, calizas y margas. Estas rocas pertenecen a la unidad geológica denominada Cuenca terciaria del Ebro, y proceden de la sedimentación y compactación de sedimentos acumulados en un gran lago existente hasta hace unos diez millones de años. A partir de entonces comienza a circular una red fluvial que puede considerarse antecesora del actual río Ebro y sus afluentes.

La erosión de los materiales más blandos y su arrastre conforman los barrancos y depresiones, destacando por encima de estos la Sierra de Alcubierre, donde los estratos más blandos han quedado protegidos de la erosión por las rocas más resistentes. De esta forma en el entorno de Leciñena se mantienen algunos terrenos más elevados, en una alineación que va desde El Macerado, La Pinada, La Sierra y El Coronazo. La transición entre El Macerado y el propio pueblo la constituyen un conjunto de cerros de menores dimensiones. Con la llegada del Cuaternario se depositan en algunas áreas gravas y arenas procedentes de la erosión de las tierras más altas, en unas rampas o piedemontes denominados glacis. El Saso o El Vedao son ejemplos próximos al pueblo. Finalmente se producen nuevos procesos erosivos, que por un lado conforman la red de barrancos y vales actuales, tal como Recordín, Valdeparadas, Las Colladas o Valdeazana, y por otro lado generan depresiones por disolución de los yesos, como El Llano o Valsalada.

Flora

La vegetación que existe actualmente es el resultado de una prolongada actividad humana, por la transformación en terrenos cultivados de la mayor parte del término, pero también por el pastoreo y el aprovechamiento de árboles y arbustos como leñas y material de construcción. Esto ha hecho que el bosque perdure, salpicado de cultivos, en las áreas más agrestes. La especie predominante es el pino carrasco, acompañada de sabinas y carrascas, y quejigos en los enclaves más húmedos. También en estas áreas se encuentran arbustos como la efedra, enebro, lentisco, jara, aladierno, endrino y rosal silvestre, son abundantes los coscojos y aliagas allí donde ha desaparecido la cubierta arbórea, y romeros y tomillos en los terrenos en que el suelo ha perdido por la erosión su capa más fértil. En antiguos campos de cultivo brota la ontina, y donde dominan los yesos se encuentran sisallos, albatas, linos, arnallos, albardines y distintas gramíneas. Los suelos salinos y las áreas encharcadas permiten la existencia de otras especies que aportan una siempre interesante biodiversidad: sosa, tamariz, almajo, carrizo, junco, algazul, frankenia o salicornia, entre otras muchas.

Fauna

Cernícalo. Foto de: Andreas Trepte, publicada bajo licencia C.C. ShareAlike 2.5

CernicaloLa fauna es asimismo variada, evidentemente condicionada por las duras condiciones climáticas. Numerosas especies de invertebrados, muchos de los cuales pasan desapercibidos por su pequeño tamaño o sus costumbres nocturnas, que sería imposible enumerar aquí. Mariposas, hormigas león, cigarras, grillos y saltamontes, escarabajos o mantis, entre los insectos. Arañas o escorpiones entre los arácnidos. Y varias especies de caracoles entre los moluscos.

Los vertebrados incluyen anfibios como la rana común, el sapo común o el sapo corredor. Reptiles como el lagarto ocelado, la lagartija ibérica, la culebra de agua, la culebra de escalera o la gran culebra bastarda. Entre los mamíferos el jabalí es la especie silvestre de mayor tamaño, pero son numerosas las especies que se pueden observar con un poco de paciencia, tales como la liebre, conejo, zorro, jineta o tejón, o murciélagos al atardecer. Sin duda las especies más fácilmente visibles son las aves. Rapaces como el cernícalo, águila real, águila calzada o águila culebrera, búho real y búho chico, mochuelo, ratonero, milano y lechuza. Cuco, vencejo, perdiz, abubilla, cuervo, corneja, y muchos más, hasta los de menor tamaño como los mosquiteros o las tarabillas, conforman una amplia variedad de especies, sedentarias, estivales o invernantes.

Para ampliar la información: Humedales Salinos de Leciñena, de Raúl Gracia, Carlos Sancho, Jorge Serrano; Fauna de una sierra en Monegros, de Jorge Serrano; Árboles y arbustos de los Monegros, de Jorge Serrano.